En la antigüedad, octubre era un mes repleto de celebraciones. El emperador romano Rómulo colocó este mes en el octavo lugar. De ahí su nombre latino que viene de octo, es decir, ocho. Posteriormente el emperador Numa Pompilio reformó el calendario (se adoptó el gregoriano), colocando al mes en el lugar que ocupa actualmente. Además, en los viejos bajorrelieves clásicos octubre era representado por la figura de una joven cazadora con una liebre a sus pies, pájaros en la cabeza y una especie de estanque a su lado, simbolizando la caza y la pesca, que en esta época son propicias en algunos lugares del mundo. Hoy, en cambio, durante octubre se recuerdan acontecimientos tan disímiles como el Descubrimiento de América (el 12); el Día de la Lealtad Peronista (el 17) y la Noche de Brujas o Hallowen (el 31). Además, es el mes en el que se celebra el Día de la Madre, el Día del Ahorro, el Día Mundial del Hábitat, el Día Nacional de la Danza, la Semana de la Familia, el Día Mundial de la Alimentación y el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, por nombrar sólo las más importantes.
Semejante rosario de festividades convierten a octubre en uno de lo meses más extraños del año, porque en él coinciden eventos que tienen que ver con la muerte y también con la vida. Muchos consideran, además, que al ser el mes 10 del calendario, octubre tiene una magia particular. Según los cabalistas, el 10 es un atributo de la divinidad y, al mismo tiempo, representa la suma de los conocimientos humanos. Ahora que comenzamos a transitar este antepenúltimo mes del año, es bueno conocer estas cosas. No vaya a ser que decidamos vivir sus días como si fuera un mes sin nombre y sin historia.